viernes, 20 de junio de 2014

Efectos del estrés sobre la salud en la infancia

No puedo por menos de replicar en este espacio la noticia que el COP (Colegio Oficial de Psicólogos)que ha publicado hoy en su boletín de noticias.

Las experiencias estresantes repercuten negativamente en la salud de los niños. Así lo afirma un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Florida (EE.UU.).

Para realizar el estudio, se analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Salud en la Infancia (National Survey for Child Health) llevada a cabo en EE.UU., que recogía información de 96.000 niños relativa al número y tipo de experiencias adversas a las cuales se habían enfrentado, tales como el divorcio de los padres, las dificultades económicas, la violencia doméstica o la exposición a al abuso de drogas, entre otras.


A la luz de los datos obtenidos, el estudio concluía que los niños que habían experimentado tres o más sucesos estresantes, eran seis veces más propensos a tener un trastorno mental, físico o del aprendizaje que aquellos que no habían pasado por ninguna experiencia traumática.
Según refiere la coordinadora de esta investigación, Melissa Bright, el estrés crónico generado por la exposición continua a acontecimientos adversos puede desencadenar cambios en los sistemas neuroendocrino e inmunológico del niño, lo que generaría una mala regulación de la respuesta al estrés y a una baja capacidad para hacer frente a la enfermedad.

Tal y como señala Bright, los resultados de este estudio son preliminares, sin embargo, dejan patente la importancia de realizar una intervención temprana en los niños que se encuentran expuestos de forma continua a experiencias estresantes, a fin de reducir su impacto y minimizar los riesgos de padecer un problema de salud a corto plazo.

Por otro lado la relación entre el maltrato sufrido en la infancia y el consumo de alcohol en la adolescencia, según ha investigado la Universidad Miguel Hernández sigue poniendo el foco de atención en la necesidad de realizar programas de prevención.
En estos momentos que tanto se está hablando de abrir los comedores escolares para poder alimentar a los niños que en verano no pueden hacerlo debido a la situación económica de muchas familias, me parece que va siendo hora de atender a la infancia en todas sus dimensiones (fisiológicas, emocionales, cogntivas y sociales) y no se puede hacer excluyendo a las familias que son las principales cuidadoras y responsables de sus hijos.



martes, 29 de abril de 2014

Se aprueba el Anteproyecto de Ley de protección de la infancia (conocida como Ley del menor) y de su Ley Orgánica complementaria

El anteproyecto de ley recoge las recomendaciones de la Comisión especial del Senado que en los últimos dos años ha analizado los problemas de la adopción nacional y otros temas afines. En noviembre pasado esta Comisión aprobó por unanimidad una serie de propuestas que han sido de mucha utilidad para elaborar el Anteproyecto de Ley.
El documento también ha tenido en cuenta las aportaciones de las Comunidades Autónomas, a quienes directamente corresponden las competencias en esta materia, Defensor de Pueblo, Fiscalía General del Estado, Comité de Derechos del Niño, expertos y organizaciones de defensa de la infancia. Entre otras cosas, la nueva legislación unifica los procedimientos y normativas para todas las Comunidades Autónomas, de manera que facilita la coordinación y control de actuaciones en materia de protección a la infancia.
Uno de los puntos esenciales del Anteproyecto es proteger el interés superior del menor.
Se regula la exigencia de estándares de calidad para cada tipo de servicio de protección a la infancia: centros, hogares funcionales, etcétera.
Simplificación de procedimientos judiciales.
Regula también los centros para menores con trastorno de conducta; menores que no han cometido delitos, pero que persisten en conductas que afectan gravemente a los demás, en sus diferentes ámbitos de existencia.
La norma aborda, por primera vez, las características de estos centros y establece una serie de garantías: necesidad de diagnóstico previo y autorización judicial para el ingreso en los centros que utilicen medidas de contención y restricción de libertad, limitación en la administración de medicamentos e intensificación de la actuación de los servicios de inspección y supervisión.
Desde esta perspectiva garantista, es importante también la ampliación de la intervención del Ministerio Fiscal como garante de los derechos de la infancia.

viernes, 17 de enero de 2014

La resiliencia se construye con las experiencias

Mucho se habla de resiliencia, por lo que me gustaría también hacer una aportación. 
La resiliencia se da cuando confluyen tres grandes variables: 
  1. La disposición de recursos externos. 
  2. La adquisición de recursos internos. 
  3. La atribución de significado o sentido de la adversidad. 
 ¿Cómo podemos fomentar estos 3 componentes en el ámbito del acogimiento residencial?
No es fácil y aunque la propuesta es una propuesta inacabada, me gustaría dar algunas pinceladas. Por un lado los educadores deben verse a sí mismos y sentirse como recursos, apoyos externos, ser tutores de resiliencia y en esta línea trabajar: estando disponibles, siendo cercanos y sensibles, teniendo capacidad de respuesta, a pesar de recibir rechazo. Debemos estar atentos a los estilos de relación de cada menor, para comprender como se relacionan y desde ahí enseñarles otras maneras diferentes como la disponibilidad, que nosotros les ofrecemos y expresamos con hechos a través de aquellos que nos rodean.
 Sin embargo también existen otros agentes externos: profesores, monitores, voluntarios, … con los que hay que colaborar y enseñar cómo son estos niños y jóvenes. Debemos proporcionar a los menores otras experiencias y abrirles el círculo social con más actividades y relaciones.
Para fomentar los recursos internos, en algunos casos necesitamos unas gafas especiales, porque el día a día se nos presenta lleno de engaños, malas contestaciones, indiferencia emocional, sin embargo si no somos capaces de ver las cualidades, las habilidades, les estaremos devolviendo una imagen de sí mismos de ser una persona que no merece la pena. No podemos olvidar que la imagen que cada uno tenemos de nosotros mismos se genera a partir de la que nos devuelven los otros. La mirada del otro tiene un gran poder, tanto para lo bueno como para lo malo. 
Y en tercer lugar es muy difícil dar sentido a experiencias vitales de abandono, violencia, enfermedad, manipulación, etc. Los menores ya se han dado un sentido, una explicación y es que no merecen la pena ser queridos, y esta es la imagen que están proyectando cada vez que se relacionan con los demás (niños, educadores, profesores). Debemos ayudarles a reconocerse como víctimas, no como culpables. 
Como profesionales que trabajamos con menores víctimas de maltrato estamos obligados a mirar más allá de la conducta que presentan los menores en la convivencia diaria y ser capaces de descubrir cuales son los modelos operativos internos del sí mismo y de los otros en la relación, para ser capaces de ofrecerles aquello que cada uno precise, comenzando por ser el apoyo necesario para tener éxito en la vida y no repetir el patrón familiar de maltrato, negligencia, o abuso.
 ¿Hemos sido capaces de hacer el cambio de paradigma de considerar a los menores problemáticos, desafiantes, infractores, TDH, a menores con trastornos de apego, relaciones traumáticas, y víctimas? 
Nuestra experiencia nos dice que aún está pendiente.